
¿Sabes?Un día pasado y presente me apresuré a caminar en las calientes arenas del desierto. Me encaminé sin rumbo sin saber qué encontraría. Tenía muchos lugares y muchos puntos cardinales a mi alrededor, pero caminé hacia cualquier lugar. Escogí los pedacitos de arena más brillantes al sol aunque al ponerlos en mis manos perdieran su brillo por el diferente reflejo solar.En ese caminar, fui dejando huellas que pensé perdurarían, pero vi que el viento las iba borrando a medida que me alejaba de las arenas pisadas. Pero un día encontré un oasis que comenzó a crecer. Su única palmera llena de cocos de los que bebí el líquido más delicioso y sacié mi sed, después de haberme resquebrajado la boca durante tanto tiempo bajo ese sol incandescente, y el agua cristalina que emanaba de la profundidad del suelo, en la que me bañé y regocijé, me mostraron y enseñaron que a pesar de lo largo y extenso que pueda ser un desierto, el oasis, aunque pequeño, sencillo y simple es lo más maravilloso que pueda uno vivir.Tú eres mi oasis y tú salvaste mi vida.
Te amo,
AlvarínNairobi - Kenya
Te amo,
AlvarínNairobi - Kenya
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