
Cuando en octubre amor por la semilla
conspira con abril de la miradame subyugó una rosa equivocada:
si verde corazón, t
ez amarilla.
De una la noche en otra maravilla-cera ya agraz,
ya pluma alabeada-regresó el alba, limpia y afilada,
rasgándome de pura la mejilla.
Verde presidio y hondo,
verde prado,
que a la esperanza indócil alimentascon grama en flor,
sonrisa de mi dueño:
suba la muerte y máteme a tu lado,
que esmeraldas,
cantáridas y mentasme han dispuesto un profundo y verde sueño.
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