


Frida Kahlo. "La columna rota". 1944.
No sé si le dolían más sus vértebras o el alma. Creo que no quise saberlo. Apareció entre aquel mar de personas que acudían a la urgencia con dolores de todo tipo y marchaban con regalos de escayola o en forma de pastillas. Pero su dolor era distinto.Sus palabras en ocasiones ininteligibles transmitían angustia, cansancio.. cansancio acumulado de muchos años aguantando un sufrimiento que le vino sin merecerlo. En los pocos minutos que paradójicamente la urgencia te concede para el diálogo su voz entrecortada me habló de su accidente cuando aún no era más que un niño, de su columna destrozada, de su adicción a las drogas.. vino en actitud agresiva, haciéndonos culpables de algún modo de su agonía, y yo sentí miedo.. miedo de enfrentarme a tanto sufrimiento, de no saber qué hacer o qué decir. Mis libros no me enseñaron a arreglar almas.Tengo la sensación de que quise quitármelo de encima, acabar cuanto antes con esa situación tan desagradable.. con esa mirada que me llegaba a ese rincón de la conciencia donde duermen los miedos olvidados, quitándome la bata blanca y gritándome en el más profundo silencio que no era más que una niña ingenua, que no tenía ni idea de la vida ni del dolor.Esto no es una urgencia. No existen lesiones agudas. Que continúe con su tratamiento analgésico... bueno, vamos a ponerle un poco más.. Que le siga su médico. Es un paciente de riesgo.. Qué tío más raro, no?.. Que pase el siguiente..Que pase el siguiente.. y mientras tanto una de aquellas mariposas de patitas heladas se posaba de nuevo en mí, al tiempo que se iba alejando con sus radiografías en la mano, un informe y varias recetas, un alma rota, una estrella sin luz.
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