
Un leñador talaba los árboles de un bosque para aprovechar su madera, aunque ésta no era de óptima calidad. Entonces, vino hacia él un anciano y le dijo:— Buen hombre, sigue adelante.Al día siguiente, mientras el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se dispuso a reiniciar su tarea y recordó el consejo del anciano. Penetró más profundamente en el bosque y halló un macizo espléndido de árboles de sándalo, la madera más valiosa.Días después, volvió a recordar la sugerencia del viejo sabio y se internó aun más entre los árboles. Así pudo encontrar una mina de plata. Este estupendo descubrimiento lo hizo muy rico en pocos meses.Pasó el tiempo y el antiguo leñador no olvidaba las palabras del anciano: “Sigue adelante”. Por eso, un día se adentró mucho más en el bosque y halló una mina de oro. Entonces, se convirtió en un hombre riquísimo.Cuento de la tradición hindú, tomado del libro
“101 cuentos clásicos de la India”, de Ramiro Calle.
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