martes, 10 de febrero de 2009

libre...


Hambrienta la sombra escucha una canción jazz, Un golpe en su puerta, en su amor de intocable necesidad abatida, Un encuentro de amantes en la tarde, brota como la mueca echa recuerdo. Es el bajo sonido en el agua que cruza la colina con una bandera Grita: ¡Libertad! ¡Somos libres pequeñas vidas, pequeños besos de mente inquieta, somos libres al cruzar las calles, somos libres al dormir las siestas, al cubrir la sepultura de nuestro amados, en las 23 palabras más que poseen nuestras líneas! ¡Tú, Sombra acude a la fuente, servidora de vida y sumérgete para que salgas blanquecina, no sigas ocultando la silueta del amor!

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