
Nuestros egos ven los obstáculos del río de la vida como indeseables y molestos. Sin embargo si nos quitáramos el ropaje del ego, veríamos que las rocas y las raíces de los árboles hacen que la corriente y el río sean mas hermosos, y el agua chocando contra ellos nos regala una música encantadora y una visión muy bella que no hace otra cosa que enriquecernos
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